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Historia del cine de terror europeo. Fronteras, fascismos y modernidades

Siempre enmarcado en la tensión que se produce entre “una identidad” / “identidades múltiples”, la historia de Europa se proyecta al mundo atravesada por fascismos, dictaduras, procesos industrializadores, progreso, urbanización, tradición y cosmopolitismo. En medio de todos estos procesos históricos, cada país europeo intenta (re)crear un nacionalismo que legitime su lugar de pertenencia al tiempo que destaque su propia identidad. Producto de estas turbulencias, no es extraño que Europa haya creado algunas de las películas más memorables dentro del género del terror y producido algunos de los ciclos más visionarios e influyentes. Muchas veces funcionando de manera intertextual con el cine estadounidense, y muchas otras creando texturas y estéticas muy propias, la producción cinematográfica de terror en Europa ha dado origen a gran cantidad de films de culto que solo en los últimos años han comenzado a gozar de tratamiento crítico académico luego de décadas de silencio. De hecho, el cine de terror comienza en Europa como metáfora artística del horror de la Primera Guerra Mundial, poniendo en imágenes un clima de incertidumbre y perturbación de lo cotidiano. Esta puesta en imágenes llegó en conjunto con las vanguardias estéticas históricas, creando producciones como El gabinete del Dr. Caligari (Rober Wiene, 1920), La Carreta Fantasma (Victor Sjöström, 1921), o Häxan: La Brujería a Través de los Tiempos (Benjamin Christensen, 1922).

Navegando entre historias de fascismos y diversas y fragmentadas modernidades, el cine de terror europeo funcionó como espejo deformante de ansiedades sociales y nacionales. Mientras la República de Weimar exorcizaba demonios propios de derrota a través de un cine fantástico con tintes expresionistas, Italia enfrentaba la modernidad creando el ciclo giallo donde asesinos de guantes negros ponían el énfasis en la mirada y en lo urbano, al tiempo que la España de Francisco Franco se escudaba en el obscurantismo más retrógrado, este último criticado desde el cine macabro de Narciso Ibáñez Serrador o Eloy de la Iglesia. En los setenta, Gran Bretaña crearía uno de los ciclos más vitales del cine de terror mundial, el folk horror, para luego atravesar una serie de pánicos morales en la asfixiante atmósfera conservadora de los años ochenta.

En nuestro mundo contemporáneo, las producciones cinematográficas se debaten entre la inserción en un mundo globalizado y la necesidad de retener una lógica coherente e identitaria propia que formule sus horrores desde ansiedades y miedos vernáculos antes que meramente desde una abstracción “europea.”

Este seminario explorará la amplia gama de películas de terror europeas producidas desde principios del siglo XX hasta la actualidad. El trabajo conjunto conducirá además a evaluar algunos de los contextos socio-históricos en los cuales fueron producidas dichas películas, así como a reflexionar acerca de las formas que adoptan fenómenos tales como la intertextualidad y los problemas de transmisión y recepción en cada país, tema este último especialmente importante si tenemos en cuenta que gran parte del terror europeo se realizó bajo el régimen de co-producción.

El seminario identificará temas clave, formatos y ciclos y también se relacionará el género de terror con los cambios históricos y el resto de la producción fílmica de cada país. Los/as estudiantes que cursen el seminario adquirirán una comprensión de las cuestiones fundamentales planteadas por esta área de la historia europea.